2.4.18

Otoño

Ha pasado mas de un mes desde que pase por acá a escribir.

Días de bronca y culpa conmigo misma por haber renunciado, y días de absoluta felicidad y orgullo por haberlo hecho. Una mezcla rara, lo sé.

En el mientras tanto, pudimos ir a visitar el mar, descansamos y de nuevo la idea de quedarnos ahí para siempre comienza a hacerse fuerte. Mucho.
Porque no acaso?

Me gusta mucho la idea de vivir alejada de todo, (de la gente sobretodo!) y en un contacto mas, como decirlo? intimo con la naturaleza a pesar de que los ruidos y las tormentas ahí, todo lo intensifiquen.
Tambien me da muchisimo temor aburrirme.
Que hacer en un sitio donde no hay mucha gente, o donde las horas pasan lentamente?
Donde se vive sin prisa?
Sera que estoy mas preparada para la pelea, para la defensa, para ir y venir corriendo?

Los amigos a quienes le comentamos me dicen que me dedique a hacer espejos de colores, que restaure muebles mientras pasa el invierno, y que al llegar el verano, los ponga a la venta, que OJALA tenga su lugarcito cerca de las olas.

El -debo asumir-, tiene mas coraje que yo en este asunto, aunque al dormir por las noches, escuche a lo lejos el ruido de algunos motores que van y vienen por la Av. Gral Paz... y allí en cambio, pueda oir el rumor de las olas. No hay comparacion posible.
A veces me pregunto en voz alta "Que estoy esperando?"

Esta bien.
Quizas se deba a que las decisiones importantes llevan tiempo.

Se cumplió un año de su accidente y con eso, los tramites judiciales.
Otro camino de esfuerzo, de cuesta arriba... como con la adopción, que pasa y pasa el tiempo sin que el llamado llegue.
Me pregunto que tendré que aprender de tanto empujar, de tanto ir contra lo que no se da sin trabajo, sin tanto, tanto laburo?
Hay algo que aprender?
Hay mucho por soltar, incluso esta ciudad se debe ir con eso.

El otoño llega para quedarse.
Los primeros frios anuncian que hay mucho por resolver.

1 comentario:

  1. Me pasa exactamente lo mismo: las ganas de irme a un lugar menos hostil, el medio a lo desconocido, el temor a arrepentirme... Estoy en un proceso similar y la pregunta "¿qué estoy esperando?" es casi cotidiana, así que te voy a decir lo que me quiero decir a mí: animate. Abrazote!!

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