Ansiosa, celosa, inquieta.
Inquieta, asi soy.
Soy una "hacedora" de cosas, desde que me levanto hasta que me acuesto.
No se lo que es estar haciendo "nada", aunque sospecho que debería aprenderlo.
No se lo que es dormir la siesta a "pata suelta", siento que pierdo el tiempo (?).
En mi agenda no sólo tengo una lista de trámites y cosas que hay que hacer si o si, sino que también tengo una lista de objetivos personales a cumplir, una lista de supermercado con lo básico, otra con las cosas que quiero hacer para la casa con sus respectivas medidas en centímetros y otra con.... no sé, pavadas que se me fueron ocurriendo.
Todas tienen el mismo titulo "HACER".
No puedo parar, me siento frustrada si estoy sin hacer nada y a la vez, me entusiasmo con cualquier gilada que pueda estar haciendo.
El proyecto para el domingo, era colgar el pizarrón que hice para la cocina, bueno, tema aparte pedirle a mi marido que me siga el ritmo porque honestamente abandona a los 15 minutos y en el fondo mejor que lo haga sola.
Como esto no fue posible, subí, me encerré en esa especie de taller que tengo al lado de la terraza (no es más que un cerramiento pero para mi es un castillo!) y me puse a cortar circulitos de papeles de revistas viejas, a mano! a mano setenta y cinco circulitos mientras digería la bronca de que mi marido sí puedo ir a dormir la siesta sin más.
Fui feliz por un rato porque armé una guirnalda de papeles.
Estoy loca?
Que me pasa que nunca puedo parar?
Demás esta decir que la semana cerca del mar fue renovadora y que no tenia nada por hacer más que descansar, pero indudablemente la cabeza no para y seguí anotando cosas...
El terapeuta dice que soy feliz "haciendo", que lo que tengo que buscar es hacer algo para descargar, no sé, entrenamiento de boxeo o algo parecido para escupir la bronca de las cosas que no salen y tardan tanto en llegar. Quizas pegarle a una bolsa mil patadas gritando como una desquisiada pueda hacerme detener?
Estoy convencida que por dentro tengo un volcán.
Soy una revolución constante.
Como una maquinita sobrepasada de velocidades que camina, camina, camina... como si la sola idea de detenerse fuese definitiva.
Que se yo!
Soy tan vulnerable a todo que creo que si "suelto" a veces me puedo desarmar.
Tengo tanta cosa que no se "hace", que como una nena, quizás me engaño por un rato ocupándome de otras cosas.
Que tonta!
...como si poniendo afuera, pudiera rellenar el vacio de adentro...
25.3.12
11.3.12
Los amigos, el mar y el descanso
Una amiga hermosa me dio la llave de su casa, la que esta cerca del mar.
En ese gesto desinteresado me dio un abrazo enorme, inmenso, y nos brindó la posibilidad de descansar sin pensar en nada mas que eso: pasarlo bien y poner la mente en calma.
Ahora que me siento a escribir, me doy cuenta que fueron días donde hable muchisimo de la amistad en terapia, los amigos de siempre, los amigos nuevos, los que estan siempre aunque sean pocos y de los que ya, por suerte ya no están.
Es como si a medida que uno va creciendo se fueran renovando también, ciertas cuestiones, incluso ciertas personas.
Ahora los dos bolsos están listos y mi panza tiene ansiedad.
Ansiedad del viaje en micro que odio, ansiedad por Kika y Felli que quedan en casa.
Otra amiga hermosa también, viene, los mima, los cuida y les da de comer.
Cuantas amigas hermosas que tengo!
Son las que me dicen, de una forma u otra que yo "puedo" y por suerte, a veces les creo.
Todo esta dispuesto para irnos.
Para caminar con los pinos de testigos,
para que el mar nos reciba,
para disparar una y mil fotos,
para estar juntos sin pensar en nada mas que ESTAR BIEN.
El año se retoma al volver, la tiendita familar llena de colores va bien y estamos contentos, tengo una lista con muchas cosas para hacer y eso me tiene entusiasmada.
Hay que seguir remando, somos "remadores", pero casi que no importa.
Hay amor que nos acompaña.
Amor de amigos
Amor nuestro
Se lo vamos a contar al mar.
En ese gesto desinteresado me dio un abrazo enorme, inmenso, y nos brindó la posibilidad de descansar sin pensar en nada mas que eso: pasarlo bien y poner la mente en calma.
Ahora que me siento a escribir, me doy cuenta que fueron días donde hable muchisimo de la amistad en terapia, los amigos de siempre, los amigos nuevos, los que estan siempre aunque sean pocos y de los que ya, por suerte ya no están.
Es como si a medida que uno va creciendo se fueran renovando también, ciertas cuestiones, incluso ciertas personas.
Ahora los dos bolsos están listos y mi panza tiene ansiedad.
Ansiedad del viaje en micro que odio, ansiedad por Kika y Felli que quedan en casa.
Otra amiga hermosa también, viene, los mima, los cuida y les da de comer.
Cuantas amigas hermosas que tengo!
Son las que me dicen, de una forma u otra que yo "puedo" y por suerte, a veces les creo.
Todo esta dispuesto para irnos.
Para caminar con los pinos de testigos,
para que el mar nos reciba,
para disparar una y mil fotos,
para estar juntos sin pensar en nada mas que ESTAR BIEN.
El año se retoma al volver, la tiendita familar llena de colores va bien y estamos contentos, tengo una lista con muchas cosas para hacer y eso me tiene entusiasmada.
Hay que seguir remando, somos "remadores", pero casi que no importa.
Hay amor que nos acompaña.
Amor de amigos
Amor nuestro
Se lo vamos a contar al mar.
6.3.12
Madre
La visita de mi mamá me agotó.
Emocionalmente sobretodo.
Ahora, de nuevo la extraño y añoro tenerla conmigo tomando mate y hablando de cualquier cosa.
Es difícil ser mi madre, y yo seguramente debo ser difícil de hija.
Soy la que confronta, la que la empuja para estar bien, la que la escucha una y otra vez mientras repite lo mismo y quien le dice las verdades que ella no quiere ver, sin anestesia de ningún tipo.
Muchas veces mi madre es una adolescente y yo soy la que la baja a tierra, como un cometa que tengo que remontar.
Es como un personaje de Woody Allen, mística, anda con sus cartas de tarot para todos lados y cree en la buena energía.
En terapia converso seguido sobre ella.
Vernos, remueve muchas cosas, de las buenas y de las malas.
Lloro porque la extraño e incluso lloro porque a veces no puedo entenderla ni cuando la tengo enfrente.
Mi madre.
La que madre que ella puede ser, caótica y gritona, pero increíblemente maravillosa.
Mi mamá.
Emocionalmente sobretodo.
Ahora, de nuevo la extraño y añoro tenerla conmigo tomando mate y hablando de cualquier cosa.
Es difícil ser mi madre, y yo seguramente debo ser difícil de hija.
Soy la que confronta, la que la empuja para estar bien, la que la escucha una y otra vez mientras repite lo mismo y quien le dice las verdades que ella no quiere ver, sin anestesia de ningún tipo.
Muchas veces mi madre es una adolescente y yo soy la que la baja a tierra, como un cometa que tengo que remontar.
La amo, profundamente.
Ella fue quien siempre me dijo que yo era linda, buena e inteligente.
Ella fue quien siempre me hizo creer que yo podía, incluso muchas veces llegue a creerle.
Ella también puede ser la persona más dura, la más impulsiva de todas, la que no tiene filtro alguno y dice todo lo que piensa sin importarle quien la escucha ni en lugar que está. No sabe ni de diplomacia ni de formatos, mi papá dice que es como un "elefante en una cristalería" porque sin querer, a su paso, deja un despelote tremendo, pero aun así, hasta las piedras la saludan cuando pasa.... aun así, tiene una fortaleza a prueba de casi todo.
Es como un personaje de Woody Allen, mística, anda con sus cartas de tarot para todos lados y cree en la buena energía.
En terapia converso seguido sobre ella.
Vernos, remueve muchas cosas, de las buenas y de las malas.
Lloro porque la extraño e incluso lloro porque a veces no puedo entenderla ni cuando la tengo enfrente.
Mi madre.
La que madre que ella puede ser, caótica y gritona, pero increíblemente maravillosa.
Mi mamá.
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