16.4.17

La perspectiva

Lo que vino después fueron días de muchísimo cansancio.
Idas y venidas a la clínica, a la farmacia, a mi casa, al trabajo y al intentar volver a una mínima rutina. Todo al mismo tiempo. Todo sin tiempo.

Lo que vino después fue pelearse. Si, pelearse con una policía corrupta, un sistema nefasto, con la prepaga para que autoricen el traslado, los insumos, el enfermero dos veces por día y los papeles que parecieran ser mas importante que el paciente.

Abogados, papeles, seguros y él con la pierna cortada. Doliéndole y a mi doliéndome todo.

Cuando tu mundo se altera, o cuando sucede algo así, sin duda todo toma otra perspectiva.
El poder tomar un mate calentito, el ducharte, el hecho simple y sencillo de estar en tu casa, en tu cama, en tu sillón.
Todo tiene otra importancia.
El saberte entero.
El poder dormir sin que te asalte el sonido brutal de un recuerdo.

Ya han pasado casi tres semanas y mi compañero es un campeón.
Estamos en casa aun sin el alta, pero ya no tiene puntos, aunque si muchas cicatrices, hematomas de todos los colores y una barba preciosa que no conocía.

Nos abrazamos fuerte. Seguido.
Nos decimos una y otra vez cuanto nos amamos.
Que suerte hemos tenido de habernos encontrado.
Hemos llorado juntos bajo la ducha.
Las lagrimas lavaron su cuerpo golpeado, lavaron mi angustia...

Antes de dormir, sin que lo sepa -aunque lo sospeche- agradezco tenerlo, agradezco que este aquí conmigo.
Agradezco nuestra unión, nuestra familia de una galga flaca y dos gatos.
Agradezco todo porque así somos perfectos.

Ya no me quejo.
Ni siquiera me lamento por ese hijo que no llega.
He tomado la sabia decision que dejar que todo suceda, que siga su curso.
Porque estoy convencida que todo así es como debe ser en este momento.
Solo resta curarse.
Curar las heridas de lo que fue e incluso de lo que no es.

De esto se trata la vida.
Hoy mas que nunca, no tengo duda alguna, sólo certezas.




5.4.17

Un huracán maldito

Volvimos en paz, conversando sobre la posibilidad de irnos a vivir al mar, que cuando, que como, que donde... con la idea de hacerlo realidad.

Al día siguiente, después de unos mates, un sábado tranquilo, fuimos temprano en auto, a buscar a unos amigos que se iban a Ezeiza, estacionamos, Ramiro se bajo del auto, cerro la puerta y cuando alce la vista; lo vi literalmente volar en el aire.

Una pesadilla.
La pesadilla que nadie quiere vivir.
Un auto a toda velocidad lo atropello y lo arrojo cinco metros adelante mio.
Como en cámara lenta, y sin sonido, ni se muy bien como, logre salir del auto, desesperada y sin poder articular una palabra. Quería gritar, y la voz no salia, como en un sueño, todo transcurría de forma absurda.
"Esto no me podía estar pasando!"
"Dios, no me podes estar haciendo esto?"

Pedía ayuda y la gente me miraba atónita sin hacer nada.
Agradezco inmensamente a quien freno, me abrazo, me guió, llamo a la ambulancia y me dijo que hacer.
Yo solo rezaba, le hablaba, le decía cuanto lo amaba, miraba la sangre, la escena y solo quería despertar. Estaba soñando?
No.
El estaba tirado en el asfalto gris, la mañana se había convertido en una noche negra, oscura, no veía nada. Solo miraba sus ojos que me miraban... solo rezaba, solo le repetía cuanto lo amaba!
Horror.
No hay palabras para describir tanto pánico, tanto miedo, tanta angustia.

Lo que siguió después fue ambulancia, hospital, llanto, miedo...

Hoy, en casa, con internación domiciliaria, enfermero dos veces por día y una pierna llena de cortes, podemos decir "Gracias que no fue peor"

Hoy lucho con miles de tramites, un cansancio indescriptible y horas de sueño completo y en paz que no llegan... es solo cerrar los ojos y volver a abrirlos con miedo.
Hoy luchamos con una policía corrupta, una prepaga imbécil que pregunta nuevamente "cuantas vendas?" y un conductor borracho que ni siquiera un seguro decente tenia.
un sistema nefasto, donde una vez mas, agradecemos la buena fortuna (?)
Si, fortuna de no estar viviendo otra cosa peor.
Agradecer ese minuto donde salvo su vida, donde pude mirarlo y saberlo vivo.

porque no hay nada que importe mas
porque no hay segundo que valga mas la pena, que saberse a salvo.

el cansancio pasara, y las heridas (todas) cerraran.
No importa las cicatrices, importa VALORAR CADA SEGUNDO!

La furia, la cadena sistemática de corrupción, la policía que nos robo hasta las estampitas del auto, los caranchos, agazapados para ver de que parte pueden morder, el conductor irresponsable; el litigar con una obra social, la bronca... todo eso? si, claro... pero ahora lo importante es otra cosa:
EL!
Mi campeón absoluto de todo y el abrazo inmenso... infinito de tenerlo a mi lado.


3.4.17

El mar, y el huracan

Nos fuimos al mar, vimos atardeceres maravillosos y nuestra perra corrió hasta cansarse.
Nos despertamos con el sonido de los pájaros sobre las ramas y vimos miles, miles de estrellas en la noche.
Nos encontramos con caballos salvajes, paseando mientras yo leia una novela en la playa y el tomaba mate.
Sin apuro, con besos y canciones inventadas por nosotros. Con fuegos que alumbraron nuestras tardes...
Vacaciones y sueños de vivir siempre en un lugar asi.

El huracán?
Ese vino después...









Cruzar a la otra orilla

Siempre me veo a mi misma, remando. Como una remadora olimpica, que va, se entrena, le duelen los brazos, pero aun asi, sigue, y sigue, con ...