13.2.18

y el ruido... exploto!


Es evidente que tenia una bomba entre manos, y yo? sin saberlo... o sabiéndolo un poco.

En una semana, se desencadenaron una serie de sucesos laborales que hicieron que un día llegara llorando desconsolada a casa.
Ramiro me abrazo fuerte.
Yo solo repetía que esta vida no la quería mas.
Que yo no pedía mucho,
Que yo quería un hijo,
que yo quería un poco de pasto...

La imagen de nosotros dos, abrazados en nuestra (alquilada) y diminuta cocina, me hace llorar un poco mas de recordarla.
Me emociona esa escena improvisada, de las que salen desde el alma un día cualquiera cuando no das mas.

Yo llegue embroncadisima y muerta de calor.
Me fui sacando la ropa mientras protestaba, mientras explicaba las maniobras de un jefe soberbio y de mi poca (nada) paciencia para estas cosas, alcanzó que él me hiciera un gesto; para que yo me largara a llorar de golpe... con ese llanto ahogado, del de que ya no podes huir, de ese llorar que te sube por la garganta y ya no queda mas remedio que largar, que decir, que pedir por favor que te entiendan, que te cuiden, que te digan que "ya esta, ya pasa..."

Ramiro me lo repetía mientras yo, desnuda y con la cara hinchada, le decía incoherencias del crédito que no fue, de la casa que no compramos ni de los tratamientos que no funcionaron.
El me repetía que todo estaba bien, me besaba la cabeza mientras yo, quería explicarle como me sentía.. mientras intentaba decirle lo cansada que estaba de que todo costara tanto.. trabajo!

Me bañe.
Me calme.
Respire hondo.

Al otro dia, frente a una situacion laboral repetida; hice lo que muchas veces fantasee en otros lugares, lo que muchos hubieran querido hacer; SALTE AL VACIO.
Renuncié.





Cruzar a la otra orilla

Siempre me veo a mi misma, remando. Como una remadora olimpica, que va, se entrena, le duelen los brazos, pero aun asi, sigue, y sigue, con ...