voy a hacer pis y desde atrás de la puerta del baño los escucho.
escucho la risa amplia de mi papá, la imparable metralleta del hablar que tiene mi madre, mi hermana absoluta con cada comentario, una versión de Amelie un poco desanimada. escucho el descorche de un vino reservado en las manos de mi marido que me ha hecho un guiño cómplice durante toda la noche.
sigo escuchando mientras me lavo las manos y me miro al espejo; MI familia; esta mezcla incongruente a veces y repleta de afecto y abrazos casi siempre.
tengo el delantal nuevo que viajó desde Málaga, las manos tibias de amasar para ellos, para recibirlos, tengo la sensación de estar donde tengo que estar, aún cuando siempre siento que me falta "algo".
brindamos una vez, y otra, por estar vivos, por estar aquí, por las cosas que se acabaron y por las que esperamos llegar. Brindamos por esas lágrimas que también asoman cuando uno menos lo tiene preparado. Levanto la copa y brindo; pido porque el abogado no se que cosa quiere decirme mañana que hoy resulta ser una confusión del perito medico y la reputa que te parió, que ya no tengo trompas, que no me sugiera un expendiente que me "las extirpe" cuando ya hace casi un año que no las tengo.
tengo un mezcladito encima impresionante; miro el cielo, sonrío, tengo fé y esa cuota de esperanza cuasi monotemática que me habla siempre de lo mismo. luchando adentro también (con)vive esa espantosa realidad que me dice que aún no, que no se puede, que la plata como, que cuando, que me la banco y me la dejo de bancar.
todo al mismo tiempo. todo en un solo frasco, todo mezclado y combinado.
una madre imparable que ya casi se va de nuevo al otro lado del mar, y que la extraño y que mejor esté alla que sonríe más, un padre renacido desde el dolor y que cada día me dice un "te quiero", un esposo que me empuja con un "dale, dale, dale Dani", una pila de recuerdos, imágenes, sensaciones que me ahogan y al mismo tiempo me sacan a flote.
un mezcladito que me inunda, me envenena, pero también me enciende.
Las estrellas ahí detrás, el pelo despeinado, el rictus en la boca más de lo que quisiera.
El otoño mezclado dentro de mi y yo... barriendo hojas.
No quiero ser otoño.
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asi somos, un coctel a veces quietito y a aveces en pleno movimiento...
ResponderEliminarbesos enormes
Dani.. fuerza.. todo llega.. un beso grande
ResponderEliminarDani. Escribís de una manera que me toca el alma. Seguí, peleando esta batalla porque seguro que la vida te va a regalar eso que tanto deseás. Besitos.
ResponderEliminarUff... y es así. Por más que "todo parezca estar bien" y la situación sea de lo más agradable, siempre llega esa sensación de que falta algo...claro, no es una sensación pero, Dani, estás haciendo algo para que eso no suceda más y llegue/n para ocupar su lugar. Y eso es lo que cuenta. un beso
ResponderEliminarescribis con tanta sinceridad que hoy me agarraste floja y lloré. busca todos esos besos, abrazos y lluvias de palabras para recordar que, como sea, vale la pena estar viva.
ResponderEliminarbeso gi-gan-te.
Sos tan grande, tan visceral escribiendo, que siempre me estremecés.
ResponderEliminarCreo que la vida es eso: un mezcladito de cosas bellas y odiosas...aunque quisiéramos que fuera un continuo mar calmo...
Un beso enorme.
dani, andás por ahi? beso grande!
ResponderEliminarDani, no barras las hojas. Dejalas que en el suelo, que se hagan humus, que nutran al árbol que quedó sin hojas hasta la próxima tanda de hojas verdes.
ResponderEliminarbesos,
Flor.
estas escribiendo lindo guacha.
ResponderEliminarche pasé por el negocio de hernan pero no podia frenar y lo miré y el me miraba fijo cmo diciendo que mirá vó?, y claro no el podía decir, ee soy pericaaaaaa
Qué lindo lo que decís, la familia unida es lo más, lo que nos da fuerzas cuando nos caemos, el lugar adonde siempre podemos volver.
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