Pero también sé que es lindo recordarte con alegría, porque te debo este homenaje. A vos, mi amada nena perruna.
Dondequiera que estes, sé con certeza que me estas acompañado. Tal como lo hacías cuando salíamos a caminar.
Ahí, en el paraíso de los perros, estoy segura que estas corriendo mi amada Bianca.
Y tal como te prometí el primer día que nos conocimos, estarás conmigo para siempre.
Puff... Dani... Yo todavía me rompo en pedazos cuando me acuerdo de mi nena gatuna, que se me escurrió de las manos el año pasado, después de muchos de estar conmigo...
ResponderEliminarTambién la voy a tener en mí para siempre...
Besos y abrazos.
un beso Dani
ResponderEliminarDani, creo que nunca los dejaremos de extrañar. Hace más de un año que Emaús ya no está y todavía me parece escucharlo rascar la puerta para que le abra.
ResponderEliminarNo se borran así nomás quince años de amor gatuno...
Besos.
re simple, te quiero bianca.
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