Y si, cuando hablo de la vida laboral, ya sabemos muchos que de vida no tiene nada... ya hable de esto muchas veces.
Evidentemente lo que hago no sólo no me gusta, sino que cada día afirmo más que es sólo porque "
conviene".
Parezco una quejosa crónica, pero lo cierto es que no gano para disgustos.
Revisando mis palabras, estoy segura que aunque ganara a fin de mes un millón de pesos, nada justificaría lo que estoy viviendo en el trabajo.
Después de llorar de alegria, por haber tenido el coraje suficiente de denunciar un fraude y que eso significara que echaran a mi anterior jefe, ahora tengo uno que literalmente, de forma oral y escrita, me amenaza.
Si, si, como están leyendo.
"yo podría decir que vos fuiste complice de tu anterior jefe".
Eso mas pila de correos electrónicos que intentan amedrentarme.
Esto significa en concreto un estado que no se lo deseo a nadie: angustia, nervios y estar pensando que cada vez que suena el interno y me dice "
te espero en mi oficina" es el acábose.
No soy de quedarme callada... todo lo contrario.
Estoy enfurecida y además lógicamente, muy preocupada.
Visita a un médico de por medio, porque no pego un ojo, y todo esto puede terminar en dos cosas:
- Mi propio despido y por supuesto un juicio por "moving" detrás.
- O una aparente calma donde todo sigue su curso como "si nada"
Es raro.
No me dejo de sorprender.
Es increíble lo que una persona con una mísera cuota de poder puede hacer para dañar a otros.
O yo soy muy honesta y vivo rodeada de ladrones, o esto me empuja cada vez más a cambiar de vida.
Hay una lucecita ahí, al fondo del túnel que veo... puede significar lo que tanto ansío; irme a vivir a otro lugar con trabajo incluido.
Falta... falta todavía... pero quien sabe?
Quizás es cierto que todo "
lo que sucede conviene", aun cuando el precio para pagar sea tan alto.