Vuelven a asomar los vínculos, algunos mas anudados que otros, afectos algunos inconclusos con cosas no dichas, y cuestiones a las que uno no quiere volver nunca más.
Ya sabia, (pero como cuesta hacerse cargo!), que durante mucho tiempo fui condescendiente.
En muchas oportunidades ante puse lo que quería/necesitaba el otro, antes que yo misma.
Claro... si el otro estaba satisfecho, como no me iba a querer? la eterna búsqueda del amor que tenemos todos, ó mas bien, algun agujero que tapar con algo. Con alguien.
A esta altura del partido digamos que no importa que nombre tiene, sino como se siente.
Por supuesto que siento que mis padres hicieron una notable diferencia con mi hermana, pero darle lugar a eso a mis 43 años?
Seguramente que siguen haciendo lo mejor que pueden, pero... quizás entendiendo eso, pueda entender también porque elegí un (ex) marido que era el "Rey de Ombligolandia"
Uno es también las elecciones que hace, las cosas que dice, o incluso, aquellas que guarda.
Crecemos aun con el dolor que implica, cuando comprendemos que es distinto tener una necesidad, a que ese otro cumpla nuestras espectativas.
Uno es muchísimo mas que sus romances, o sus amistades,
"Al fin y al cabo, somos lo que hacemos,
para cambiar lo que somos"