Es un hecho: esta casa nos
expulsa, y para ello puso frente a mis ojos una horrible rata, (no puedo ni escribirlo del asco que me provoca).
Domingo, descalza y despeinada me
disponía a preparar un mate para tomarlo en la cama, en cambio fui a parar a la cama, si, pero a los gritos.
conclusión? el maldito consorcio, la pared que se cae, los caños que revientan, las canillas que gotean, los dueños que se hacen los
boludos y ahora a falta de temas, una rata en mi cocina.
la
solución es simple;
no duermo mas en esa casa.
no puedo estar sola en esa casa.
se viene el tratamiento y no se puede posponer.
allí fuimos, a una hermosa casa con pileta, quincho, pasto y dos perros que amo.
por supuesto que no es mi nueva casa, sino que es la de mi cuñada, con sobrinos adolescentes incluidos.
"el casado quiere su casa"
así es. doy
fé.
a nosotros nos gusta el silencio, la paz, estar tranquilos... pero sinceramente prefiero estar en "tránsito", estar calmada, comenzar el tratamiento y buscar donde mudarnos cuanto antes.
los planes son eso que armas, cuando te sucede la vida, no? quien te dice?
quizás estando ocupada en otra cosa, el fin de año me sorprende con la panza feliz aunque no sea donde
quería que fuese.
espero no enloquecer en el intento.